HIJOS DE UN MISMO DIOS

Mucho tiempo antes de viajar a India estuve preparándome mentalmente para aquello que más me aterraba, la pobreza. Nunca antes había visto gente que pasase hambre o situaciones realmente complicadas con lo que todo sería nuevo para mí, por eso durante un largo periodo estuve preparándome para lo que mi cabeza pensaba que pasaría, algo que verdaderamente no sucedió así. Espero que mis palabras no se mal interpreten y tú que me estás leyendo puedas comprenderme ya que es muy difícil poder expresar lo que uno/a siente estando en un país como es India sin ser juzgado/a de manera equivocada.

Una de las canciones que más escuché antes de venir aquí la cual me hacía llorar casi cada vez que la oía es “Hijos de un mismo dios” de Macaco, una canción que viene a explicar que aun siendo todos hijos de un mismo dios a algunas personas les ha tocado la peor parte y otras menos desfavorecidas somos capaces tristemente de acostumbrarnos a las situaciones que vivimos a diario en el mundo o simplemente las evadimos mirando hacia otro lado. Mientras la escuchaba pensaba en todo el sufrimiento que hay en el mundo y que es causado por nosotros mismos y dentro de mí recapacitaba y pensaba que no podría con el dolor que sentiría al ver a un/a niño/a en las calles de India acercándose a mí y pidiéndome algo para comer.  Te diré que recuerdo perfectamente el momento en que la primera niña se acercó a pedirme dinero. Fue en el primer trayecto de Bombay a Jaipur durante el viaje en tren en una de las paradas, yo me encontraba sentada junto a la ventanilla y vi como una madre gritaba a su hija para que viniese por el andén hasta mi ventanilla, en ese momento supe que no podría soportarlo y así fue tanto la niña como la madre vieron la debilidad en mí y lo aprovecharon, no les juzgo pero yo me mantuve, sabía que darle dinero no iba a solucionar nada y menos cuando la niña había sido “arrastrada” por su madre, intenté que no me vieran llorar pero cuantas más lagrimas caían de mis ojos la niña más gritaba money, money (dinero, dinero)!! El tren arrancó y la niña se quedó en el andén y yo continué llorando un buen rato. Tras este suceso llegó el siguiente, un niño se acercó a nosotros de rodillas haciendo como que barría a nuestro paso y fue ahí cuando me enfadé con el mundo y le grité al niño, no!!! Sabía que él no tenía ninguna culpa pero dentro de mi algo se estaba rompiendo en pedazos y no sabía cómo podría volver a recomponerlo creyendo que la mejor manera sería alejar al niño de mí y de esa forma todo el dolor se alejaría con él.

Los primeros días fueron los más duros, creía que no podría soportarlo e India me ganaría la batalla pero poco a poco y tal y como dice la canción mis ojos se acostumbraron al dolor. Resulta muy complicado lidiar con tantos sentimientos a diario, India es un país como dicen de extremos o lo amas o lo odias y debes tener una mente dispuesta a no juzgar aquello que ves, simplemente dejarlo pasar para poder “sobrevivir” en esta jungla, donde por suerte o por desgracia vas a tener que vivir situaciones que tal vez quisieras evitar por qué quién querría ver a los niños/as tirarte de la camiseta pidiéndote 10 miserables rupias, o madres estirándote del pelo para que mires a sus bebés y de ese modo sientas tanto dolor que pienses que eres una persona terrible por no darles nada o cuando esas mismas madres gritan a sus hijos/as para que te persigan calle abajo sin descanso para que tú el/la blanca que has venido a su país y llevas el símbolo del dólar en la frente les des cualquier cosa que lleves encima, pero lo peor no será eso sino cuando te des cuenta de que realmente no puedes hacer nada y que darles dinero sólo genera que esos niños/as sigan sin ir a la escuela para que cada día estén en el mismo lugar pidiéndole a los mismos/as turistas.

Me resulta complicado no ser egoísta y pensar que gracias al universo me encuentro en la parte buena de los hijos del mismo dios y es que nunca he valorado tanto todo aquello que la vida me dio y me está dando como lo hago ahora, y no hablo de cosas materiales como tener un móvil o un ordenador sino de cosas como tener la suerte de disponer de un plato de comida a diario, un lugar donde pasar las noches, ropa de la cual disponer, agua de la que poder beber, la gran suerte de ser una mujer libre que no debe casarse con alguien a quien sus padres eligieron y algo muy importante la maravillosa oportunidad de poder haber salido de mi país y haber venido hasta aquí para emprender un viaje interior que va a cambiar mi vida para siempre.

India te doy las gracias por ayudarme a ver el mundo desde un punto más humano.


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